
Obra
La obra desarrollada por Liliana Betancur constituye el núcleo más personal de su práctica dentro de MISSPEX. Desde el estudio, su trabajo se articula como una investigación material y formal sostenida, donde la cerámica opera como un lenguaje propio y continuo.
A través de procesos de construcción en gres de alta temperatura y otros materiales de origen silíceo, su práctica explora la relación entre cuerpo, estructura y superficie, permitiendo que la forma emerja del diálogo directo con la materia. Las piezas se sitúan entre lo funcional y lo escultórico, entendidas como objetos con una presencia física marcada, en los que el volumen, la tensión y la textura son elementos centrales.
Aunque esta obra responde a una búsqueda personal, forma parte integral del ecosistema del estudio: dialoga técnica y conceptualmente con los proyectos aplicados, compartiendo métodos, investigación de superficies y un mismo rigor material.
La práctica artística y el trabajo del estudio se desarrollan así de manera interconectada, sin perder autonomía ni coherencia.
Atlas de Criaturas Minerales
Es una obra que reúne una colección de formas cerámicas inspiradas en estructuras naturales marinas, geológicas y/o vegetales. Cada pieza funciona como un fragmento autónomo, pero en conjunto conforman un ecosistema que evoca habitantes de territorios sumergidos, organismos imaginarios. A través de la exploración de materiales como la arcilla de papel, el vidrio y esmaltes elaborados con tierras recolectadas, y técnicas como el Rakú, la obra propone una lectura poética de la cerámica como territorio vivo: una geografía sensible moldeada por el fuego y la transformación de la materia.
La obra se presenta como un archivo especulativo: cada criatura cuenta con una ficha taxonómica, donde se describe su origen, hábitat y estado actual desde una mirada científico-poética. Estas fichas expanden la experiencia de la obra, invitando al espectador a recorrer un paisaje ficticio donde lo mineral adquiere rasgos de vida.
Este proyecto marca un punto de inflexión dentro de su práctica como ceramista, donde el cruce entre función y arte se convierte en terreno fértil para futuras investigaciones. Atlas de criaturas minerales es, en ese sentido, apenas un primer fragmento de un ecosistema aún en expansión.
La obra fue expuesta en la Universidad de los Andes (Bogotá), en el marco del Salón Universitario de Cerámica Artística, donde participó como artista invitada.
Las piezas que conforman la serie se encuentran disponibles para la venta.
Fragmentos de un ecosistema cerámico


Bajo la Piel
Bajo la piel es una serie de objetos que transitan entre lo utilitario y lo escultórico, inspirados en la arquitectura del sistema muscular: un entramado de fibras que se rompen, se regeneran y se fortalecen como condición de crecimiento.
Cada pieza es esculpida, tallada y construida a mano como si se tratara de una anatomía inventada: un cuerpo sin piel donde la estructura interna se vuelve forma visible. Lo que habitualmente permanece oculto; tensión, sostén, fragilidad, emerge aquí como superficie.
No hay una intención de representación literal, sino de traducción material. El lenguaje del músculo; su resistencia, su vulnerabilidad y su capacidad de transformación, se desplaza al objeto cerámico, dando lugar a sistemas únicos: organismos irrepetibles que parecen sostenerse desde su propia arquitectura interna.
El color rojo atraviesa la serie como un signo vital. Evoca la sangre que recorre las fibras, la energía que permite el movimiento, el pulso que mantiene activo el cuerpo de humanos y mamíferos. Es una referencia directa a la vida en su estado más elemental: materia que resiste, que se reorganiza, que persiste.
Aunque la obra no ha sido exhibida aún, algunas de las piezas forman parte de colecciones privadas en Europa.
Bajo la piel continúa en desarrollo como un campo de investigación abierto, donde el barro y la porcelana insisten en dar forma a aquello que sucede por debajo de la superficie: el lugar donde la fuerza se construye en silencio.
La carne del barro




Terraverso
Terraverso es una obra que reúne una colección de formas cerámicas inspiradas en estructuras naturales terrestres (y extra-terrestres): formaciones geológicas, superficies erosionadas, cuerpos celestes y paisajes imaginados más allá del planeta. Cada pieza funciona como un fragmento autónomo que, en conjunto, conforma un territorio expandido donde dialogan lo mineral y lo astral, lo íntimo y lo inconmensurable.
A partir de la observación de texturas, relieves y huellas del paisaje —tanto del mundo físico como del universo especulado—, la serie construye un lenguaje formal que remite a la materia en constante transformación. Las piezas se presentan como vestigios de un espacio intermedio: objetos que podrían pertenecer tanto a la superficie de la tierra como a la de otros mundos.
La obra se articula desde el principio hermético de correspondencia —“como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba”—, proponiendo una lectura donde los patrones del cosmos se reflejan en la estructura íntima de la materia y viceversa. Cada forma cerámica opera así como un punto de contacto entre escalas: del polvo al planeta, del cuerpo al universo.
Terraverso profundiza una línea de investigación dentro de su práctica en la que la cerámica deja de ser únicamente objeto para convertirse en registro y topografía sensible.
Las piezas que conforman la serie se encuentran disponibles para la venta.
Ecos de un mismo orden










